viernes, diciembre 21

Alessandra Molina

Ciudad de La Habana, 1968. Licenciada en Letras por la Universidad de La Habana, 1991. Ha publicado el plaquette Anfiteatro entre los pinos, Ediciones Extramuros, 1998; Usuras del lenguaje, Ediciones Siesta, Buenos Aires, 1999; As de Triunfo, Ediciones Unión, 2001. Reside en New Orleans.









En la calle Real. Nueva Orleáns



Sería la pipa de algún rey,
de un príncipe de tribu.
Podía guardar el tabaco más húmedo, quemarlo lentamente.
Casi un dedal de yerba, con él se aromaba los enlaces,
duraba un holocausto. Dejaba conjurar.
Frágil, como un ombligo seco, al roce de las uñas sus pliegues de corteza
tenían lo duro del diamante, sus ángulos, su mapa
y el imposible trazo de los rostros,
las caretas de líneas.
Sería más que un lujo
y el trayecto sinuoso, la miserable pieza de un alivio
ensamblada en sus partes por anillos dorados.
Para que la aprendieran los jerarcas
en su forma de joya se ocultaba una ley:
ser madera de pipa, que no es heno,
que endurece, se pule, que se ahonda
contra un nudo volátil de pasiones,
las pasiones del hombre.
Ser madera de pipa, que resiste
y hace que el fuego vuelva siempre al fuego.

Ángel Escobar

Cuba (Guantánamo ,1957). Uno de los poetas más importantes del siglo xx cubano. El 13 de febrero de 1997 nos dejó por otros sueños, "la extirpe es una primavera que carga con todas las estaciones".


De “Cuando salí de La Habana”1999.

Odio a las pausas

No te das cuenta que "sin embargo" me haces?
(...)
Pero, ¿por qué te vas no más apareciendo?
(...)
¿Por qué me dejas y por qué te ausento?
¿Por qué el volante se hace un dos tan doble?
¿A qué otra puerta llegas? ¿Yo a qué puertas?
¿Por qué decimos "Todo tan bueno"?
¿Dónde quedó aquel era? ¿No es? ¿No comparece?
¿En qué otro estante tiembla la medalla?
¿Qué otro polvo, qué tiempo, qué premura nos separan las caras?

Pedro Marqués de Armas

Ciudad Habana, 1965. Poeta y ensayista. Ha publicado los libros de poesía, Fondo de ojo (1988), Los altos manicomios (1993) y Cabezas (2001). Fue miembro del Grupo de Escritura Alternativa Diásporas. Reside en Barcelona. Estos poemas pertenecen a su libro inédito Óbitos (2007).


(crónica)
                 
                                         a Francisco Morán


el chino que colgaron de un pie
en las Caletas de Sán Lázaro
el que se metió de cabeza
en los filtros de Carlos III
el empalado de la loma
del burro el trucidado
del camino de hierro
el último peón

toda esa gente en aprieto
toda esa gente a la sombra
de qué

el que bebió la flor (pública) de los urinarios
el que degolló al Conde y lo dieron por loco
y después inventó un aparato para matarse
(Engranaje-Sin-Fin)

el verdugo que entraba por el boquete
el que le cortó la cara al Padre Claret
en un raptus luego de misa
el embozado que le pasó
la chaveta el que empleó
el veneno que no deja
traza (Rosa francesa)

toda esa gente en aprieto
toda esa gente a la sombra
de qué

el amante de la Bompart
apresado en el Hotel Roma
a 30 yardas de la Iglesia de Cristo
el que gritó -ante la trigueñita de los doce años
y el padre enloquecido colgado de un gancho-
ansias de aniquilarme siento el que soportó
el giro del tórculo pero no a las legionellas
el que arrojó vitriolo al negrero Gómez
junto al altar el que prendió yesca
el que echó la mora al agua
atada al cepo -dicen-
desde la eternidad

toda esa gente en aprieto
toda esa gente a la sombra
de qué


***


ACERCA DE UN DOCUMENTO

qué había -preguntaste- entre
la casa de máquinas y el almacen
¿sólo brecha blanca? ¿sólo la cochera
y el rastro de cerdos? ¿sólo miasmas
-poblaciones? en cualquier caso
entre las dos cuchillas del ingenio
qué había -preguntaste- y creo
que te respondí: cualquier
cantidad


***


Raparon en Charenton todas las cabezas, menos la suya. El pelo y las uñas y no ese cerebro descolorido, ni esas carótidas del diámetro de una pluma: sus últimas pertenencias.
Cuando asomó por la ventana del pabellón para gritar:
-Nivelamiento.
Ya estaba muerta. Pero su grito -ave greñuda- repicó en el Bósforo. Cómo no iba a quebrar la cinta si hasta el césped raparon hasta convertirlo en sendero, mientras M. Esquirol hacía señas con banderitas y Saint-Just, tan sordo:
-No se junta justicia y santidad.
Luego el regreso en coche, a Lieja. ¿A dónde iba a ser?

jueves, diciembre 20

Oscar Cruz

Cuba (Santiago de Cuba, 1979). Graduado en Historia (2003). Poeta y editor. Obtuvo el premio David de Poesía (UNEAC, 2006). Tiene en proceso editorial el libro Los malos inquilinos, Ediciones Unión 2007.







Alambres



se llamaba Jimena, era blanca y fumadora, tenía entre las piernas un raro mecanismo, un raro advenimiento para el coito. dicen los que saben que era buena. yo era un simple mirador, la veía vibrar, menearse, sentía algo por lo breve, creo que sí, sus nalgas eran breves, pero sabía balancearlas, moverlas. no soy hombre de eso: me dije, nunca lo he sido. me acercaba hasta allí, bajo torcidas hileras de alambres me tumbaba y suspendidas sobre mis ojos, alineadas con precisión, yo sentía las tetas de Jimena. o al menos eso creo. siempre había alambres. me jodían los alambres. una tarde, surgió una luz cerca del techo, a través del orificio, vi el rostro de una mujer, ajada pero hermosa. bajó la mirada y luego apareció el rostro de un hombre, parecía mi vecino, o al menos eso creo. la luz se concentró y el hombre dijo: Jimena era una puta, un instrumento engullidor, con vientre y corazón ruidosamente calcinados. ahora escribe y ha cambiado. no entendí lo que me dijo. lo cierto es que alguna noche, llevé a Jimena hacia el traspatio y allí la penetré, de pie, contra una puerta, fue algo cálido. pensé en las palabras del vecino y en anchas playas vacías. aunque también fue un poco triste. había una ausencia total de sentimiento que no pude superar ni comprender. estaba allí, entrando y saliendo de Jimena, bombeándola, borrándole el carmín, con el cielo lleno de alambres, siempre me jodían sus alambres. noches más tarde la vi, besaba a mi vecino con desgano. creo que sí. Jimena era una puta, y ha cambiado.

viernes, diciembre 14

Yansy Sánchez

Cuba (Santiago de Cuba, 1981).Premio Pinos Nuevos 2005




Poemas del libro Maldita sea









En la tez del Primo Golomón no se avistan colores.
Primo es un negro elemental al centro de la periferia,
donde llegan turistas que lo asustan con el flash, lo
exhiben en las plazas con orgullo, en hoteles donde
viven su fortuna. Y lo invisten y regozan las tuniñas
detrás de las cortinas, no en la pública ¡qué va! ,no
en la calle periférica, detrás de las cortinas y se aflige
el negro, se me pone triste ahora, que ya no luce tan
oscuro.







En el margen del país me han llamado marginal.
Esto es un problema histórico o físico o de Dios,
que trague la luz, y no pueda decir el tono que
me define; sino la letra de carnet con que empieza
la Noche, el No terrible y todos los Narginales:
mis amigos de poste que antes de mi también le
hubieron despedido,fueron traídos al no -ser, y
antes que me llamara cosa ingrata o no confiable
me advirtieron, que este era mi destino: tras la raya
o el poste para esquivar la luz, o esconder mis cabezas

Antón Arrufat

Cuba, 1935. Narrador, dramaturgo y poeta cubano. Premio Nacional de Literatura.


REPASO FINAL
1

Mi familia muerta está sentada en la sala
y conversa de las cosas del día.

Por esta calle arrastran a los muertos
-dice mi madre donde está ahora-
viendo pasar los muertos y las coronas.

Mi familia muerta está sentada en la sala.

Mi tía con sus largos brazos,
el pelo teñido, recordando.
Juan dijo que vendría a buscarla
y nunca volvió. Ella lo vio
con otra mujer y con el niño.
Juan dijo que vendría a buscarla
-repitió la familia.

La mesa con el búcaro y las flores
de papel, el radio viejo y el bastón.

Dios de la vida, exclama mi padre,
y recoge los restos del día.
Quisimos hacer nuestra vida
a golpes, mientras sonaba
el reloj del comedor.


Mi familia está sentada en la sala.

¿No irás al cine esta tarde,
antes de la comida?
Al cine, mirando sus vidas,
sin que puedan cambiarlas,
con los ojos vacíos,
en vigilia, cuando
crecen las uñas y el pelo de mi madre
es una cabellera sobre los huesos apagados.

Yo pienso en ella y no sé si llorar.
Si las imágenes alcanzarán la resurrección.

Sombras mías, ruinas que no podré rescatar,
manos sin huesos, pies que no caminan
y dejan olvidados los zapatos.

Sombras que no necesitan la oscuridad.
Aparecen bajo el sol, en las tardes,
sin que las invoque, cuando me levanto
despierto en medio de las luces.

Escucha, mi familia:
estoy aquí donde no hay nadie,viviendo
por ustedes, arrastrando los muertos,
y los miro entrar con las puertas cerradas.

Escuchen, sombras mías: en los sillones
que no encuentro, la noche viene
para apagar los trajes y las begonias.


***


DE LOS DISCÍPULOS

Nosotros,
que estuvimos contigo
en la ciudad,
donde se movían las abejas,
y el reloj era impotente
para quebrar
el tiempo de los libros,
mientras te inclinabas,
generoso y mortal,
sobre nuestros poemas
-inventando la realidad
en la que vas a sobrevivir-,
nosotros,
que aprendimos de ti,
te olvidaremos,
te negaremos con furia.
Nadie pronunciará tu nombre.

Eso también nos habrás enseñado.

domingo, diciembre 9

Julio Moracen

(Ver entradas anteriores)




8.6

Para Caridad Atencio





Al fondo del todo
tomaba su cerveza
/mirar con flacidez
& sorbo a sorbo deglutir el liquido /un gesto impaciente para fumarlo
como un hombre dice ella; como si lamiera un VERBO.