lunes, mayo 21

Dolores Labarcena

 De Las puertas Dialogadas, 2004


Hay una ventana que se anuncia, un ruido/ la oscuridad como centro/ Basta sangrarse en el deseo, prolongarnos? Y no es más que acomodar el golpe, su goce en la postura, o negarse simplemente a los espacios. Y asumo del texto las derivaciones, el ojo de aprendiz. Hay una ventana, un ruido, digamos que la sed. Puede su mano un gesto remanente, demasiado ajeno, un gesto?  Y dejaron la voz sobre los vértices, el cuerpo a la deriva. Profanar la recaída de los cúmulos.

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